3 de Julio de 1973.

El final de Ziggy Srardust se convirtió en el principio de los Sex Pistols. Ziggy Stardust era una estrella de rock alienígena bisexual con un mensaje para el planeta Tierra. David Bowie creó el personaje en su disco The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars en 1972. Lo que nunca imaginó Bowie es que el último concierto de su alter ego marciano en 1973 sería decisivo para la formación de los abanderados del punk inglés.
Obviamente Bowie por aquel entonces no podía saber quién era Steve Jones, nadie lo sabía. Tan solo era un adolescente londinense más. Años después se ha reconocido a Jones como el creador de un sonido genuino que ha perdurado durante décadas. Así lo confirma Juanse, guitarrista del grupo argentino Ratones Paranoicos: “Gracias a Dios toqué con Steve Jones, estábamos en casa y él sacó la Les Paul y empezó a tocar el God Save the Queen y yo no lo podía creer, porque yo siempre creí que God save the queen estaba afinado en sol abierto, y la tocó, y me dejó el cerebro… aparte, sin equipo, él tiene el sonido del disco en sus manos, no en el instrumento”.
Steve Jones no tuvo una infancia fácil, su padre biológico le abandonó cuando tenía dos años, su padre adoptivo abusó de él, de la forma chunga. Se crio en la periferia de Londres, en Hammersmith y Shepherd´s Bush, donde fraternizaría con Paul Cook, el batería de los Pistols. Con 16 años Jones era un fracasado escolar y un desecho del sistema. Robaba todo lo que tenía a su alcance. A ratos ejercía de mirón y se hacía una paja cuando encontraba la ventana adecuada.
Steve era un delincuente juvenil y acabó en el reformatorio. No lo hizo finalmente en la cárcel porque tocar la guitarra fue su salvavidas. En el reformatorio calló rendido al poder hipnótico del programa musical de la BBC Top of the Pops y a la fascinación sensorial de la movida glam. Así lo recuerda en su autobiografía Lonely boy:
“Una de las mayores cosas en la vida en Banstead Hall era tener la oportunidad de ver el programa Top of the Pops los jueves por la noche. Dos de los acontecimientos más importantes de mi formación musical los vi sentado frente al televisor de aquel centro de menores. El primero en junio de 1972, fue el Silver Machine de Hawkwind. Cómo iba a saber que acabaría comprándole speed a Lemmy en Notting Hill años después, o a imaginar la amistad que habría de llegar más tarde en Los Angeles. Lo que sí sabía es que me volvía loco aquella canción. Si había una banda sonora para mis hazañas como chorizo de coches, excavadoras y motos, era Silver Machine.
Dos meses después, explotó en mi cabeza una bomba aún mayor: Virginia Plain de Roxy Music. En esta ocasión el daño lo hicieron tanto la imagen como la música. Solo lo vi una vez, claro, porque todavía no existían los videos con botones para grabar, pausar y rebobinar, pero por ese mismo motivo el recuerdo es aún más especial. Brian Eno parecía un marciano con aquellas plumas verdes, y Bryan Ferry era tan dandy que fue un modelo a seguir en los años venideros.”
Seis semanas antes de ver a Roxy Music, Steve contempló atónito la actuación estelar de Ziggy Stardust en el mismo programa, el impacto emocional le marcaría para siempre, “Siempre me metía en líos en el cole; solo me quedaba la música. Era lo mío. Roxy Music y Bowie. Creía que los músicos surgían de la nada, no creía que se pudiera ser músico”.

Así llegamos a aquel 3 de julio , el día que David Bowie mató a Ziggy Stardust. Cuando llegaron los bises, Bowie declaró la defunción a sus feligreses, ”No sólo es el último show de la gira, también es el último que voy a dar”. Aquel era el segundo de los dos conciertos consecutivos en el Odeon. Pero retrocedamos a la madrugada anterior. Jones sabía lo que hacía. Ya había mangado cosas en el Odeon anteriormente, y tenía preparada una pequeña furgoneta en la salida trasera.Aprovechó que el equipo del grupo estaba montado en el escenario para el concierto del día siguiente. Esperó a las dos de la mañana para llevarse unos souvenirs de su grupo favorito: micros, platillos y un amplificador de bajo, “conocía ese sitio como la palma de mi mano, era de Hammersmith y yo era como el fantasma de la ópera en aquel lugar”. Más tarde, cuando Jones conoció a Glen Matlock y le invitó a un ensayo, éste quedo impresionado por el ampli y el resto de material reunido. Quién sabe si fue eso lo que impulsó finalmente a unirse a los Sex Pistols como bajista.
Más de cuarenta años después, Steve Jones tuvo la oportunidad de redimirse. El guitarrista invitó a Woody Wooodmansey a Jonesy´s Jukebox, su exitoso programa radiofónico en Los Angeles. Woody era el batería de los Spiders from Mars aquel 3 de julio y Jones le ofreció compensación por los platillos robados, al más puro estilo Me llamo Earl.
-Yo no sabía qué eran los micros ni nada. Solo sabía que tenía que conseguir algo de ese material porque era un gran fan. No puedo creer que no te enterases de aquel robo.
-Sé que desapareció parte del equipo en aquella gira, pero no sabía en dónde ni el qué.
-Quiero arreglarlo. ¿Cuánto cuestan un par de platillos?
-Por entonces serían, no sé…
-¿Cuánto querrías por un par de platillos ahora mismo?
-10 dólares
-En serio.
-¿En serio? No sé, 100 dólares
-¿por los dos?
-Sí
-Te daré 100 dólares por cada uno.
Y Woody aceptó los doscientos entre sorprendido y agradecido.
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